13/11/2009 Biomasa.
APPA pide al Gobierno una mayor implicación en el desarrollo de la biomasa
La Sección de Biomasa de APPA denuncia el estancamiento de un sector sobre el que descansa buena parte del cumplimiento del Plan de Energías Renovables 2005-2010 en lo que a producción de energía se refiere. El despegue definitivo de la biomasa atraería inversiones por más de 4.000 millones de euros, crearía 24.000 empleos, ahorraría 14,6 millones de toneladas de CO2 y evitaría más de la mitad de los incendios forestales.
A sólo un año de la finalización del Plan de Energías Renovables 2005-2010 (PER), la biomasa está muy lejos de cumplir el objetivo que tenía asignado. De los 13.574 kilo toneladas equivalentes de petróleo (ktep) de generación de electricidad, la biomasa y el biogás deberían cubrir 5.593 ktep, es decir, el 41,20%. Sin embargo, la realidad es que ambas tecnologías sólo alcanzan, en la actualidad, el 12,5% del objetivo en generación eléctrica.
En lo que a potencia instalada se refiere, el objetivo del PER era de 1.567 MW, de ellos 1.317 MW para la biomasa y 250 MW para el biogás. Según el último dato publicado por la Comisión Nacional de la Energía (CNE), de agosto de este año, la biomasa contaba con una potencia instalada de 671 MW, de ellos 502 MW correspondientes a instalaciones de biomasa y 169 MW a plantas de biogás. Por tanto, la biomasa en su conjunto está en un 42,82% del cumplimiento de su objetivo, la biomasa tradicional en un 38% y el biogás en un 68%, aunque las tres cuartas partes de este último porcentaje corresponden a desgasificación de vertederos.
La situación real del sector de la biomasa es que no se llevan a cabo instalaciones
de plantas. Existen una serie de complicaciones propias de la tecnología, como la falta de impulso a la movilización de la biomasa en origen al objeto de disponer de ella y garantizar el suministro, lo que conlleva dificultades para financiar los proyectos. Sobre las causas económicas, hay que destacar el encarecimiento de las inversiones y la
insuficiente retribución de la electricidad generada en relación con las exigencias de
inversión, explotación y financiación. A ellas hay que añadir la falta de infraestructuras necesarias, que implican mayores inversiones que las inicialmente previstas, especial carencia de puntos de evacuación en los emplazamientos idóneos y dificultad para la obtención de permisos y licencias.
Por sus características, la biomasa es la energía renovable con mayor capacidad de
desarrollo. Existe potencial biomásico suficiente, es una fuente de energía que genera entre 7.500 y 8.000 horas al año, lo que significa una alta producción por kW instalado a la vez que aporta una gran seguridad de suministro al sistema eléctrico, y, además, existe especial interés de los promotores en el despegue del sector. Para que esto último suceda, el presidente de la Sección de Biomasa de APPA, Manuel García, pide a la Administración “coherencia entre los objetivos establecidos para la biomasa y las políticas y mecanismos de apoyo para el sector y voluntad política real para conseguir los importantes objetivos fijados”.
Implicación de Industria y Medio Ambiente
Ante esta situación, APPA pide una implicación directa del Gobierno, y más concretamente de los ministerios de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y de Industria, Turismo y Comercio (MITYC).
Las peticiones de la Sección de biomasa de APPA al MARM se concretan en la necesidad de aumentar los controles de calidad de las tierras y acuíferos, implementar y controlar la trazabilidad de los residuos, endurecer la penalización de vertidos y favorecer la implementación controlada de cultivos energéticos e incluirlos en el Programa Nacional para el Fomento de Rotaciones de Cultivo (PNFR). La contribución del MITYC debería conllevar cambios en el RD 661/2007, por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica en régimen especial, que permitan mejorar la estructuración de los grupos en los que se divide la biomasa, y actualizar el marco retributivo a la situación real del sector partiendo de los parámetros económicos proporcionados por el IDAE en 2004.
Más inversiones, más energía, más empleo
Para el presidente de la Sección de Biomasa de APPA “se está desaprovechando el
gran potencial del sector de la biomasa para generar beneficios tanto medioambientales como económicos”. Los datos que maneja la Asociación son más que elocuentes. Las inversiones necesarias para alcanzar el objetivo que el PER le asigna a la biomasa superarían los 4.000 millones de euros, el sector facturaría anualmente 1.280 millones y se realizarían transferencias de rentas a zonas en desarrollo que superarían los 514 millones de euros.
Si se aprovechara el recurso biomásico de la Fracción Orgánica de Residuos Sólidos
Urbanos (FORSU) disponible en España, que alcanza las 1.920 ktep, aportaría el 1,31% del consumo de energía primaria.
El sector de la biomasa posee un gran potencial para la generación de empleo, algo muy a tener en cuenta en la actual situación de crisis. La consecución del objetivo que el PER le asigna a la biomasa generaría 23.750 puestos de trabajo, de ellos 14.570 en operación y mantenimiento de las centrales de biomasa.